Terminamos la ortodoncia y… ¿ahora qué?
Una de las cuestiones más habituales una vez que comunicamos al paciente que está finalizando su tratamiento de ortodoncia es sobre los cuidados o actuaciones que tendremos que hacer para que esos dientes ahora corregidos se mantengan en su misma posición.
El resultado de este tipo de tratamientos no es permanente y pueden surgir con el tiempo problemas de maloclusión o movimiento dental debidos al envejecimiento natural, desgaste, debilidad periodontal, pérdida de piezas dentales o aparición de enfermedades orales por ingesta de medicamentos, etc.
La mejor forma de conseguir que mantengamos los dientes en su posición después de un tratamiento de ortodoncia es mediante dispositivos de retención que nuestro ortodoncista prescribe totalmente personalizados y que dependiendo de cada paciente algunos solo deberán utilizarlo durante el primer año y otros hasta 5 o incluso 10 años.
Durante ese primer año es cuando más trabajo de retención tiene que hacer el dispositivo por lo que una vez analizado cada caso puede que unos pacientes tengan que llevarlo puesto todo el día, otros 16h y otros 8 por la noche, dependerá de la valoración experta del ortodoncista.
Debemos matizar que la cooperación del paciente es esencial. Tiene que cumplir de manera estricta tanto con los horarios de colocación del aparato de retención, mantener unos hábitos muy precisos para su higiene bucodental y asistir a las citas programadas por nuestro ortodoncista para tener un seguimiento continuado.
Estos retenedores tienen que ser pasivos, pues no tienen la labor de mover los dientes, sino evitar que se muevan hacia direcciones incorrectas y no deseadas.
Los tipos de retenedores dentales pueden ser:
- Fijos, principalmente para solución del diastema, o cuando existen implantes dentales. Para la retención de diente a diente se suelen utilizar los arcos linguales que se colocan cementando por la cara interior de estas piezas.
- Removibles, o extraíbles. Son fáciles de retirar para comer o lavarse los dientes. Las placas de hawley son los más utilizados pues se les puede agregar rejillas linguales, tornillos, etc.
En nuestra Clínica Dental Doctores Pérez de Valladolid analizamos cada caso de manera personalizada y nuestro ortodoncista se encarga de los tratamientos desde el principio hasta su finalización.